Oda a la incertidumbre


Caminar por una ruta de arena hacia la tormenta lejana. O no caminar, y esperar a que el suelo se humedezca y me trague. O hacerle dedo al primer insensato que pase huyendo de la atracción. O quizá convertirme en árbol y alinear las raíces con el cielo. O, mejor, mejor no, mejor no hacer nada.

No, no es mejor.

Y este protervo cronómetro que se empeña en dar la una y once sólo cuando lo miro. Y esas canciones que juegan con el eco de tu mirada. Y los kilómetros que ahora parpadean por dentro. Y aquél aire que se niega a ser forma tuya, como me negaste aquél tirón del brazo al ritmo de un no irse jamás.

Sí, sí es mejor.

Permutaciones. Alucinaciones. Concomitancias. Recapitulaciones. Desmayos. Oscilaciones. Irresoluciones. Re-iteración. No. Sí. Qué. La duda derrama una permanente privación. Y estos, mis silencios hablados, como un volver sin poder llegar, como un llegar sin poder partir, como un poder sin poder poder.

Qué, qué es mejor.


Caminar por una ruta de arena...