Penúltimo sueño: patadas de dragón


Noche tras noche, soportando patadas de dragón en mi pecho. Sueño tras sueño, lamento tu ausencia acostada en mi lecho. Encadeno mil lágrimas, buscando encontrarte soñando-despierto (con) tu cuerpo en mi cama, mi alma en tu cuerpo, perdiéndote cuando vestidos de ensueño despiertan soñando mis ojos al techo. (Ya) es hora de irme -lamento decirlo, realmente lo siento-, fuiste sólo un sueño. (Pero), ¿en qué sueño estás que ya no te encuentro mientras solitario desangro penúltimos sueños? ¿Por qué no te encuentro ni siquiera si duermo? ¿Serás escondida, durmiendo en las sombras que sueño entre un sueño y un sueño? Dejaré de soñarte para dejar de perderte, sin importarme en qué mundo desolado despierte. Dejaré de quererte, dejaré de olvidarte, dejaré que la muerte dulcemente me alcance (y) despertaré para siempre dejando detrás este terrible sueño, este mundo desnudo desprovisto de vertes, llenado de nadas, de dormires sin sueños, de razones cobardes, de labios sin dueño, de laberintos de insomnio, de corazones de duelo, de futuros pasados, de lágrimas sin suelo, de pasados sin rostro, de calles sin nombre, de sombras sin cuerpo, de principios sin fin, de amor sin objeto, de precipicios sin fondo, de contornos vacíos, de muy cortos veranos, de fríos inviernos, de noches radiantes, de días oscuros, de mudos relojes, de poesías, de muros, y de mil otras cosas que ocupan tu sitio... perdón, me estoy despertando...